martes, 13 de julio de 2010

Un modelo que desprecia la vida


La historia contaminante de Santa Fe


El periodista y escritor Carlos Del Frade participó del Ciclo de Ecología, un espacio de debate sobre temáticas ambientales que funciona en Rosario desde hace 17 años. Con datos de investigaciones y registros documentales propuso un interesante recorrido por la “Historia contaminante de la provincia de Santa Fe”. Una realidad dolorosa, asentada sobre modelos extractivos de producción que desprecian la vida y la salud de la población, que destruyen el medioambiente y la biodiversidad. enREDando conversó con él. 





“Me parece que el gran desafío que actualmente nos presenta la ecología es, por un lado la salud del ser humano, en segundo lugar la salud del medio ambiente. Pero a su vez, lo que la ecología necesariamente muestra es que el desarrollo económico de nuestros pueblos ha sido y es digitado desde afuera y nunca desde nuestros pueblos. Esta es la gran cuestión que tenemos que resolver”, analiza Carlos Del Frade en diálogo con enREDando, minutos antes de presentarse en el Ciclo de Ecología. 



El trabajo periodístico y de investigación que Del Frade viene desarrollando desde hace más de veinte años, ha estado siempre vinculado con la construcción de un pensamiento crítico a partir de la revisión histórica, de los procesos sociales y políticos de nuestro país. Desde el periodismo y la docencia el colega invita a desnaturalizar las desigualdades. 

Desde un lugar crítico, que a su vez es luminoso y esperanzador, pone el trabajo periodístico al servicio de los sectores históricamente maltratados. Llama a buscar los porqué del actual estado de cosas, el cual conduce a millones de personas a vivir en la miseria, desamparados, contaminados, desocupados, sin acceso a la educación y a la atención en salud. En este sentido, actualmente está desarrollando un estudio sobre la historia social, política y económica en los 19 departamentos de la provincia de Santa Fe, con la intención de hacer un manual de la geografía existencial de cada uno de los departamentos. 

En dicho trabajo, “Historia contaminante de la provincia de Santa Fe”, analiza cómo, desde los tiempos de La Forestal hasta la actualidad, el desarrollo económico de nuestros pueblos ha sido y sigue siendo digitado desde afuera, por sectores económicos concentrados, extranjeros y nacionales, y nunca a partir de las necesidades de la población. 

Sobre este tema expuso el último lunes de junio en el Ciclo de Ecología, un espacio de debate y concientización ambiental, coordinado por el periodista Sergio Rinaldi que desde hace 17 años funciona en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia (ver nota Ciclo de Ecología). 

“La historia contaminante de Santa Fe arranca a partir del siglo XIX con la instalación de La Forestal en el centro- norte de la provincia. Después se continúa con otra vuelta de tuerca en el sistema capitalista, cuando se instalan las industrias grandes en el sur. Especialmente allí empieza a aparecer Celulosa, y eso determina la pérdida del 86% de los bosques y los montes naturales de la provincia, lo que genera por un lado el desierto, la falta de absorción de la tierra y por otro, esta cuestión tan loca (especialmente en el norte de la provincia) de sequía e inundación permanentemente”, explica. 

“Lo que también estudiamos es cómo al lado de uno de los ríos más caudalosos del mundo, como es el Paraná, el nuevo gobierno de la provincia diga que recién vamos a tener agua potable todos los santafesinos recién en el 2024. Es muy fuerte eso, porque la primera potabilización de agua que se intentó hacer en argentina, lo hizo el gobierno de Martín Rodriguez en el año 1821. Eso da una estatura de todo lo que se perdió en tiempo o de todo lo que se ganó en negociados para que los santafesinos no tengamos agua potable. Y peor aún es el tema de las cloacas”, denuncia Carlos. 

“Los modelos extractivos del sistema capitalista desprecian la vida de los pueblos, de los trabajadores y del medio ambiente. Ahora, la industrialización de la soja ha generado que con los agroquímicos se genere la pérdida de la biodiversidad en grandes partes del territorio santafesino”, dice, aclarando que el tema es económico, y que no podrá frenarse hasta tanto se siga beneficiando y dándole ganancia solamente a las multinacionales. 

Enseguida relaciona el tema de la expansión de la frontera agropecuaria y del boom sojero con los problemas de salud que se están manifestando en diferentes localidades santafesinas que se hallan rodeadas por campos de soja donde constantemente se fumiga con agroquímicos como el glifosato: 

“En muchas localidades del norte de Santa Fe los pediatras están mostrando cómo las características morfológicas de los chicos empiezan a ser alteradas por estas cuestiones, esto es complejo y preocupante. Pero volvemos siempre a lo mismo, todo tiene que ver con una manera de concebir la política. Actualmente la vemos asociada con el verbogerenciar. Es como que se gerencian los restos que deja sin utilizar la voracidad de los sectores privados, entonces, el Estado tiene que hacer de ambulancia, siempre yendo a buscar las víctimas que te deja la voracidad privada”, analiza con preocupación. 

Pero a pesar de trabajar constantemente con situaciones dolorosas e indignantes, su expresión no pierde calidez, ni ese dejo de esperanza que suele encontrar incluso en la trama de las historias más crudas. 

“Si la política recupera su esencia de transformación, hay una posibilidad. Ahora, si se asume desde un lugar supuestamente progresista diciendo -nosotros gerenciamos lo que dejan de hacer los privados-, el tema sigue siendo preocupante”, expresa, convocando una vez más a la participación social y a la resistencia colectiva para poner freno a los intereses político-económicos que desde antaño vienen sometiendo a los sectores populares a vivir “como se puede”, lejos de condiciones dignas de vida. 

Fuente: EnRedando

Foto: 'Testigo del Exterminio' por Higinio José Beccaria, Villa Guillermina 1993

N.R.: The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited fue una empresa inglesa que se instaló en Santa Fe en 1906 por una cesión de tierras que la provincia hizo para saldar una deuda con otra empresa británica. La empresa explotó durante sesenta años casi dos millones de hectáreas de bosques de quebracho, el más importante del planeta, que se alzaba en el Chaco austral. Lo que quedó fue un páramo incultivable, decenas de pueblos fantasmas y el recuerdo del horror en miles de argentinos y sus descendientes. (Fuente: El Ortiba)




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