martes, 7 de julio de 2009

“La contaminación del río Uruguay es insostenible”


Diálogo Abierto. Doctor Jorge Daneri, especialista en Derecho Ambiental: “En Argentina y Uruguay ya están desapareciendo lagunas, napas y acuíferos superficiales"

El coordinador de proyectos de la Fundación M’Bigua, Jorge Daneri, es abogado y en contraposición a sus colegas que se especializan en una rama del Derecho, el haber profundizado en el ámbito del medio ambiente lo llevó a modificar profundamente su visión no sólo de la profesión, sino de la vida, las relaciones del hombre con la naturaleza y la construcción y gestión política. Daneri realizó un exhaustivo análisis de situación de la cuenca del río Uruguay y del impacto que sobre ella tiene la producción sojera y pastera, al igual que se refirió al fallo que la Corte de Justicia de La Haya tendrá sobre el conflicto argentino-uruguayo.


La poesía y una concejalía
—¿Dónde naciste?
—En Paraná, el 18 de marzo de 1961.
—¿Desde cuándo ocupado por las cuestiones socio-ambientales?
—Tiene dos razones de ser: una, mi madre, quien desde mi infancia escribió mucho sobre el río, desde la poesía, y la otra cuando fui concejal –con 27 años– que comencé a estudiar la figura del Defensor del Pueblo y presenté el primer proyecto para su creación. Fue un shock intelectual estudiar derechos colectivos e intereses difusos. Cuando terminé el mandato hice un posgrado en Derecho Ambiental y a partir de allí encontré la posibilidad de integrar lo profesional y lo técnico con la militancia social y política, con una sinergia interesante.
—¿Cuál es el alcance de ese posgrado que estudiaste?
—Fue de los primeros que se hicieron en el país. En ese momento sólo existía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), pero yo hice el primero en la Universidad Nacional de Córdoba. Éramos siete alumnos, así que fue un privilegio y lo que menos vimos fueron abogados. El equipo docente estaba integrado por psicólogos, antropólogos sociales, licenciados en Ecología, biólogos, ingenieros agrónomos e hidrólogos.
—¿Qué universos descubriste a partir de esa mirada multidisciplinaria?
—Cambió y se amplió mi visión del mundo, de cómo relacionarnos con la gente y hacer política. Me posibilitó saber dos cosas: que, como en todo, uno no deja de aprender. Particularmente en el Derecho cuando se elige una rama se profundiza en ella. Pero el Derecho Ambiental se nutre cotidianamente de todos los saberes vinculados al hombre como parte de la naturaleza y no como extraño a ella. Por eso uno de sus principios más fuertes es el de protección de la diversidad, no sólo biológica sino fundamentalmente cultural, que tienen que coexistir. No hay diversidad cultural sin diversidad biológica. A un pueblo originario si le voltean la selva o el bosque, desaparece, porque milenariamente vivió así. Lo otro fue la posibilidad de conocer gente maravillosa. Vivo de esto y lo digo con mucha alegría y orgullo, y nos posibilita trabajar con seres especiales, como los maestros Leonardo Boff y el excepcional mexicano Enrique Leff, director de la Red de Formación Ambiental de Naciones Unidas; o Carlos Galano, secretario de Relaciones Internacionales de la Ctera.

Logros de una Convención
—¿Qué primeros diagnósticos realizaste?
—Hay una primera gran visión regional y territorial que no se puede trabajar sin tener una visión generalista mundial y latinoamericana. La visión de cuenca y ecosistemas en función de potenciales modelos productivos de lo que pasa con los vigentes y lo que debiera ser en función de un proyecto regional y de provincia a 20, 30 y 50 años. Con el agravante de que éstos no se pueden construir seriamente en una etapa mundial con crisis de civilización, sin considerar procesos como los de cambio climático, que desestructuran absolutamente todos los modelos vigentes. Cuando fuimos a la Eco 92 en Río de Janeiro los ecologistas planteaban que la temperatura en los próximos 100 años aumentaría hasta 2º y se los trataba como “loquitos” desde el poder. Hoy el IPCC, la convención de expertos de la Convención de Cambio Climático, dice que la temperatura en los próximos 100 años aumentará mínimamente 1,8º y como máximo 5,8º. Los loquitos nos quedamos cortos en el 92 y el escenario que viene implica un replanteo de modelo y proyecto productivo, y por lo tanto de provincia, gigantesco del cual nadie habla y, menos, hace. Lo positivo es que la Convención Constituyente provincial se pudo aislar lo suficiente de la crisis agropecuaria para construir una normativa consensuada sobre sustentabilidad y ambiente que, como lo dice la maestría de Derecho Ambiental de la UBA, es la mejor normativa que hay en Latinoamérica. También logramos que haya una cláusula sobre cambio climático, que explore un concepto sobre mitigación y adaptación a dichos procesos, y establecer que el modelo productivo es sustantivo y vital. Esto permite tener a los gobiernos venideros un basamento constitucional para construir políticas de Estado en un tema central que atraviesa absolutamente toda la vida de los próximos siglos.
—¿Qué acciones gubernamentales y conductas sociales debieran derivarse de esas cláusulas constitucionales?
—Es un cambio radical que no se ha iniciado ni en el país ni en Latinoamérica, salvo excepciones, el cual debe construirse con todos los sectores. Esa transición democrática a la sustentabilidad, como dice Ecio Mancini, que tiene una posibilidad de construirse a 20 o 30 años tiene que garantizar las democracias y eso se construye con una democracia ampliamente participativa. Hay que discutir qué produciremos en Entre Ríos: ¿soja, eucalipto, arroz o un escenario de diversidad en serio; a qué escala; de la mano de las trasnacionales o de nuestra gente y con nuestro propio sistema de tecnología; de la mano de la Universidad pública o de Monsanto? Ese debate a 2º de temperatura arriba es vital e implica un cambio cultural y reformas democráticas extremas, que no son de la noche a la mañana. Hay mucho que tomar de otras culturas. Tuve el privilegio en 2000, representando a la Argentina, de estar en Ammán (Jordania) en el Congreso Mundial de la Unión para la Conservación de la Naturaleza. Ammán está rodeada de una faja de tierra de un kilómetro de largo, traída desde 300 kilómetros. Por goteo se autoabastece de horticultura en un 60%. No hablemos del ejemplo de Israel, que es el más impactante. Cuando vemos de dónde traemos nuestra producción en verduras y hortícola, y lo que pasó en Entre Ríos en los últimos 50 años, siento vergüenza propia y ajena, porque es un genocidio ecológico, productivo y cultural. Hemos sido cómplices y tuvimos grandes responsables en democracia. Uno de los más patéticos es Felipe Solá quien es responsable del modelo sojero-transgénico que fue arrasador, exitoso en algunos aspectos, muy coyunturalmente, y responsable de casi el exterminio de la merluza por parte de la flota española. Y hoy aparece como una expresión renovada de la política argentina. Esto es vergonzoso. Hoy es imposible decir “basta de soja mañana” pero se requiere de una transición seria para reaprender mucho de lo que hicieron con la tierra nuestros abuelos inmigrantes. Y a la vez aplicar la tecnología moderna a un sistema que vuelva a llevar la gente al campo y reconstruya la cultura de la producción amigable con las escalas humanas y las pequeñas parcelas productivas, como tantos ejemplos hay en el mundo. No con un modelo que necesita muy poca gente en la tierra, con mucha superficie y donde todo se privatiza, especialmente la vida, como las megapatentes de las semillas, que son vida.
—¿No hay un déficit de las usinas productoras de conocimiento, además de intereses económicos, miopía política y decisiones cortoplacistas y coyunturales?
—Uno de los grandes logros de la década menemista y del neoliberalismo en Sudamérica es intentar vaciar lo que fue emblemático y realmente excepcional especialmente en Argentina, la Universidad y el sistema de ciencia y tecnología públicos. Que hoy Monsanto esté subsidiando la investigación pública es una de las mayores vergüenzas, cuando hace 30 0 60 años venían a estudiar de toda Latinoamérica porque era la usina de sabiduría técnica, tecnológica y científica académica. Era como la India en Asia del sur.

Ricos sin saberlo
—¿Cómo se puede definir el concepto de cuenca desde una visión actualizada y cuál es el diagnóstico?
—¡Qué linda pregunta! Entre Ríos y Corrientes, fundamentalmente, son los dos territorios más privilegiados del planeta y nuestros pueblos –y lo digo respetuosamente– no se han apropiado de ello. En Misiones, Corrientes y Entre Ríos el 100% de sus tierras son productivas y tienen plena disponibilidad de agua potable, lo que convierte a su población en la de mayor índice de disponibilidad de agua potable y tierra productiva per cápita del planeta. Es de los únicos lugares en el sur del mundo donde las mujeres no tienen que caminar horas por día para llevar agua a sus hogares, como pasa en Asia, África y otras zonas de las mesetas áridas de la Cordillera y Sudamérica. No apropiarnos de esto y depender de un modelo tecnológico impuesto desde las multinacionales es realmente patético. El proyecto de la Región Centro, como está estructurado, no lo construyeron nuestros gobiernos sino que se hizo desde la lógica de Monsanto.
—¿Una cuenca sojera?
—Exactamente, que incluye Brasil, Paraguay y Bolivia. Lo bueno de la discusión en la Convención Constituyente es que no se ató a la lógica simplista de la Región Centro, sino que dejó la posibilidad de jugar con una diversidad de acuerdos regionales, incluso con Uruguay y el sur de Brasil. En ese sentido está todo por hacerse, por eso hay que generar una batería de leyes, una de ellas sobre Cambio Climático en Entre Ríos, que es una cuestión que nace en el cambio cultural en la casa y ciudad de cada uno de nosotros. Esto implica discutir sobre energía, modelo productivo, gestión de cuenca, reforestación, transporte y red vial, y gestión de residuos, cuando hoy la discusión central es sobre el corredor bioceánico San Pablo-Valparaíso, puente Paraná-Santa Fe, y nuevo puerto de Santa Fe. Esto responde al modelo sojero.
—¿Cómo incide en la cuenca que la República Oriental del Uruguay haya definido –y eso se plasma año tras año sobre su territorio– un modelo productivo de monocultivo vinculado a las pasteras?
—El escenario de la cuenca del río Uruguay, toda el agua que confluye desde la Mesopotamia argentina, Uruguay y Brasil, fue elegido para ser la mayor productora de pasta de celulosa en el mundo, con una proyección de 10 a 12 plantas iguales o más grandes que Botnia. La definición política de este escenario es la aceptación territorial de una estrategia productiva que se lleva puesto a los habitantes y a la construcción de un modelo productivo democrático y participativo de los tres países. Brasil está discutiendo dejar sin efecto una ley de fronteras para nacionales a fin de que Stora Enzo (empresa sueco-finlandesa) pueda adquirir de 200.000 a 300.000 hectáreas sobre zona de frontera frente a la Argentina; es impresionante. El debate en el ámbito del Mercosur y Sudamérica es inexistente. Tabaré Vázquez está facilitando lo que no hizo el peor gobierno neoliberal más perverso que pudo haber tenido Sudamérica, como el de Carlos Menem. Lo que no hizo la derecha, lo está haciendo Tabaré.
—Pero es una definición estratégica y geoeconómica que lo excede…
—Sí, pero no se puede explicar que haya ratificado el Tratado de Protección Recíproca de Inversiones y haya enviado, aunque se frenó, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, lo cual ni siquiera hizo el Partido Colorado o el Partido Blanco. No deja de impresionarnos. El escenario para Entre Ríos, especialmente Chajarí, Federación, Concordia, Colón, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú, es extremadamente delicado porque ese río dejará de serlo. Ya está en niveles de contaminación insostenibles, especialmente por lo generado por Brasil y la Mesopotamia argentina, agrotóxicos y efluentes cloacales.
—¿Por qué no aparecen estos indicadores en los estudios que se realizan?
—Porque no se hacen evaluaciones ambientales estratégicas, que son mucho más que un estudio de impacto ambiental, ya que parece que en nuestra zona todo abunda y se derrocha. Europa está comenzando a hacerlas a través de una directriz marco de la Unión Europea en cuanto a gestión del agua, por cuestiones vitales.

Organismos inexistentes
—¿El Mercosur carece de legislación y organismos operativos en la materia?
—Tiene un convenio marco sobre ambiente que es muy pobre. El subgrupo 6 sobre Legislación Ambiental tiene una agenda tan focalizada que es como si no existiera.
—¿Por qué?
—Por su focalización temática en cuanto a emergencias ambientales y tratamiento de residuos peligrosos, pero no hay una agenda que tenga una incidencia integral que la lleve a discutir la transición a la sustentabilidad o que transversalice toda la agenda de ese organismo. No es más que el 0,5% de la agenda del Mercosur.
—¿Y la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU)?
—La CARU es otro escenario inexistente, particularmente a partir del conflicto con Uruguay. Solucionado el conflicto, y fundamentalmente las dos cancillerías, tienen un escenario que es de una significación que no sé si la política argentina está a la altura de las circunstancias.

Abundancia, escasez y cultura
El especialista en Derecho Ambiental destacó los nuevos mecanismos jurídicos existentes a partir de la flamante Constitución entrerriana y destacó el modelo de gestión del agua de la provincia de Mendoza.
—¿Qué puede hacer el ciudadano común frente a cuestiones que superan la posibilidad soberana de los estados?
—En primer lugar, estudiar. Cualquiera tiene acceso a información sobre cambio climático y lo que puede hacer cotidianamente. En cuanto al acceso a la Justicia existen las herramientas, que a partir de la nueva Constitución, ante el sólo hecho de la omisión por falta de políticas, se puede acceder. En estos próximos cuatro años la construcción legislativa y de políticas de Estado puede y debe ser maravillosa, como lo demuestra el amplio consenso que hubo en esta materia en la Convención. Hay que aprovecharlo para que se transforme en políticas de gobierno y en un proyecto de provincia.
—La idiosincrasia dominante indica que se actúa solamente ante la profundización de las crisis y estallido de los conflictos...
—Si algo interesante debiéramos hacer los entrerrianos con nuestros chicos de Primaria y Secundaria, y también los centros de estudiantes, es ir mucho a Mendoza, por su modelo de escasez de agua. Tiene solamente el 5% o 6% de su territorio productivo y lo demás es desierto. Y nosotros importamos horticultura desde allá. Entre Ríos debiera tener un PBI tan potente como el de San Pablo, en Brasil, desde una lógica más creativa.

Fallo de La Haya: “Lo más rico serán los considerandos”
Daneri prefirió no arriesgar un pronóstico en cuanto a la decisión de la Corte de Justicia de La Haya sobre el conflicto con la República Oriental del Uruguay en torno a la pastera Botnia. Sin embargo, no descartó que se expida en términos de “corresponsabilidad” y que lo más sustancial del pronunciamiento estará en los considerandos.
—¿Tenés algún indicio o intuición fundada en cuanto a lo que puede ser el fallo de la Corte de La Haya?
—Tiene en sus manos la posibilidad de cambiar no sólo la historia de la cuenca del río Uruguay, sino que sea emblemático para el planeta. Lo más importante serán los considerandos, más allá de lo que resuelva.
—¿Por qué?
—Porque los fundamentos del fallo no tendrán desperdicios. Puede tener la originalidad de que llame duramente la atención a los dos países y trabaje sobre el principio de la corresponsabilidad. El hombre se ha puesto en un lugar en el planeta en el cual no es un miembro más de la evolución de las especies sino que tiene la corresponsabilidad de la coevolución.
—¿En qué sentido?
—En que decide si sigue como especie, evolucionando, en la evolución del planeta, o si se va. Esta corresponsabilidad, trasladada a la Corte de La Haya, implicaría un llamado de atención y sanción a los dos países y la necesidad de hacer un nuevo tratado no sólo con Uruguay sino también con Brasil. Si miramos la construcción de las tres represas que Argentina y Brasil están suscribiendo, el complejo de Garabí, con reclusas, para darle fundamentalmente energía a las pasteras y plantas siderúrgicas, el escenario es más de lo mismo. Con una fuerte presión del gobierno de Lula, quien ha simplificado y disminuido todos los plazos de los estudios de impacto ambiental, al igual que desjerarquizó políticamente el área ambiental de su gobierno, que es emblemática.
—¿Lo que acontece en los tres países en esta materia –con gobiernos denominados “progresistas”– indica que hay que reformular los paradigmas ideológicos en torno a esta cuestión?
—El gran debate que se viene es traumatizar ideológicamente la agenda de los dirigentes políticos conocidos. Creo que Lula es un gran estadista, al igual que Evo Morales. En Argentina no hay ningún partido político ni coalición que tenga apropiado esto sobre lo que estamos hablando, salvo algunos legisladores que son excepción.
—¿Harías una prospectiva sobre la parte resolutiva del fallo de La Haya y sus posibles consecuencias?
—No, no, no. Tengo claro que no hay tribunal en el mundo más independiente que éste, por su conformación, diversidad cultural y trayectoria de cada juez. Tiene un grado de imprevisibilidad y a la vez de tranquilidad; creo en esto aunque pueda estar equivocado y creo en su capacidad de creación de un fallo ejemplar.

El agua y la amenaza de los totalitarismos
Mientras que en muchos lugares el agua limpia y fresca se da por hecho –como acontece en Entre Ríos– en otros es un recurso escaso o contaminado en sus fuentes. Aproximadamente 1.100 millones de personas –18% de la población mundial– no tienen acceso a fuentes seguras y más de 2.400 millones padecen el saneamiento inadecuado. En los países en desarrollo más de 2.200 millones de personas –la mayoría de ellos niños– mueren cada año a causa de enfermedades asociadas con la falta de acceso al agua potable, saneamiento inadecuado e insalubridad.
—¿Qué indicadores te llamaron la atención de los expuestos en el último Foro Mundial del Agua de Estambul del cual participaste?
—Alegría, porque no obstante que el escenario en el mundo es de privatización del agua, se está logrando frenarlo.
—¿Qué implica cuando se dice privatización del recurso?
—Distribución del agua a través de empresas privadas en términos urbanos. Entre Ríos tiene en la Constitución la prohibición y logró frenarlo durante el menemismo por un fuerte movimiento cooperativo. Haber declarado al sistema de humedales y ríos libre de megaobras de infraestructura para preservar uno de los sistemas únicos de producción milenaria de agua dulce y potable de la mejor calidad, es único en el planeta. Uno cuenta esto en otras partes del mundo y no te creen. Más allá de las tendencias en el mundo, Entre Ríos tuvo la capacidad de cambiarla y lo construyó nuestro propio pueblo, con Gualeguaychú como ejemplo.
—¿En lo global se especula con un punto o coyuntura crítica en cuanto a escasez y acceso?
—Sin lugar a dudas. El gran debate es la accesibilidad y se habla de que este siglo será el de las guerras por el agua, que también es la historia del mundo. Mancini dice, y hay que ser cuidadoso, que si las democracias no garantizan la transición a la sustentabilidad, los conflcitos socioambientales, petróleo, energía y agua serán los que justifiquen la conformación de nuevos totalitarismos. Estados Unidos, en la gestión de Bush, expresa esto. Guatemala es el ejemplo más patético en el mundo de genocidios oficiales por luchas contra represas en la década del 90.
—¿Cuál es la relación de agua, modelo sojero y modelo pastero?
—Es impresionante. Es el famoso tema del agua virtual o la cantidad de agua que se va con un poroto de soja y con la pasta, que es monumental. El economista Walter Pengue es un especialista en este tema y analiza la cantidad de agua que se va sin costo alguno en estas dos producciones.
—Una forma concreta de exportación de agua a bajo costo…
—Absolutamente, lo que pasa que al día de hoy la disponibilidad es muy grande, sin considerar que la desaparición de lagunas, napas y acuíferos superficiales ya se está dando tanto en Argentina como en Uruguay.
—¿Qué otros hechos notaste como sintomáticos en el ámbito del foro?
—La fuerte caída de la participación de las organizaciones ambientales, comparado con otros foros. Como elemento positivo, han aparecido muchos países, fundamentalmente de lo que era la Unión Soviética, con posiciones interesantes en cuanto a la gestión pública del agua y las cuencas, su relación con megainfraestructuras y la calidad del recurso. Todo esto no puede ir separado si se habla de una gestión democrática.

Fuente: Diario UNO de Entre Ríos - Por Julio Vallana / De la Redacción de UNO

jueves, 25 de junio de 2009

Población al sur de Córdoba denuncia distribución de agua envenenada

24.06.09 - ARGENTINA
Adital -
La Coordinadora Córdoba en Defensa del Agua y la Vida (CCODAV) presentó una denuncia penal en la semana pasada contra la empresa Aguas Cordobesas, acusada de distribuir agua envenenada con agrotóxicos al sur de Córdoba, ciudad argentina. Responsable por la "venta de agua en bloque", la empresa tendría causado daño a cerca de 400 mil cordobeses de la zona al Sur del Rio Suquía, que consumen agua proveniente de la Planta Potabilizadora los Molinos. La denuncia fue presentada al fiscal del Distrito 2, Pedro Caballero.

La entidad afirma que la agua consumida por la población del sur de Córdoba es proveniente de un canal a cielo abierto, "Los Molinos Córdoba", que en su transcurrir de 64 kilómetros, atraviesa miles de hectáreas de cultivos de soja transgénica, que recibe diluvios de agro tóxicos en sus aguas.

Según la CCODAV, la contaminación es consecuencia de las fumigaciones con aviones, maquinaria o a mano, parte del "insostenible y peligroso paquete tecnológico" que acompaña a esta industria de los agro negocios destinados a la exportación. La entidad denuncia que las aguas están siendo afectadas por el uso, en plantaciones próximas, de tóxicos como el Glifosatos, 2.4d, Endosulfan entre otros insecticidas o agroquímicos.

La denuncia fue dirigida contra la empresa Aguas Cordobesas (concesionaria monopólica de la "venta de agua en bloque" desde 1997), al gobierno de la provincia de Córdoba, y el municipio de la capital, por falta de controles e información a la población.

Los denunciantes entienden que "Aguas Cordobesas", el ejecutivo provincial y el municipal podrían estar incurriendo en delitos previstos en el Cap. IV del Código Penal Argentino y delitos contra la salud pública ("… Envenenar o adulterar aguas potables…"), violando por mas de 11 años los art. 201, 202 y 203, que contemplan hasta cárcel para los responsables.

Algunos de los barrios afectados son: Rogelio Martínez, Las Flores, Jardín, Jardín Espinosa, Ferreyra, Ituzaingó, Ituzaingó anexo, Jardín del Pilar, Hipódromo, Jockey Club, José Hernández, José Ignacio Díaz (I, II, III y IV sección), Las Lilas, Cerveceros, Eucaliptus, Los Sauces, Maipú Lourdes, Maldonado, Miralta, San Vicente, Maipú, Colón, Empalme, Nueva Córdoba, Observatorio, Müller, Nicolás Avellaneda, Oña, Parque Deán Funes, Cárcano, Renacimiento, San Felipe, San Javier, San Lorenzo Sur, SEP, Iponá y Ciudad Universitaria, Residencial San Carlos, Cabaña del Pilar, Villa el Libertador, Hogar III, entre otros de la zona Sur.

Con informaciones de Coordinadora Córdoba en Defensa del Agua y la Vida (CCODAV)

Fuente: Adital Brasil

martes, 23 de junio de 2009

Foco divulga informe sobre uso del glifosato en zonas urbanas de Buenos Aires


Buenos Aires - Adital -
El uso de herbicidas no es exclusivo de las áreas rurales. El glifosato, por ejemplo, también está siendo utilizado en espacios públicos de las áreas urbanas del área metropolitana de Buenos Aires, como en plazas y parques. Eso es lo que ha dicho el Informe "Uso del glifosato en el área Metropolitana de Buenos Aires", publicado por Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos (Foco).

Según el Foro, el 13 de abril de este año se publicaron en Argentina los resultados de un estudio que comprobó la toxicidad del glifosato. Pero, mismo con investigaciones y estudios, Argentina sigue utilizando el producto no sólo en zonas rurales, como también en áreas urbanas del Gran Buenos Aires.

Según el informe, la empresa de ferrocarriles TBA está utilizando agrotóxicos - como el glifosato - con el fin de mantener los terrenos próximos a las vías del ramal Retiro-Tigre sin malezas. "Los terrenos fumigados son adyacentes a viviendas, comercios y plazas a las que habitualmente asisten niños, los cuales están más expuestos que los adultos", afirma.

Así como en vías, otros locales también poseen el mismo problema, como las plazas de la ciudad de Buenos Aires y la zona del Parque Pereyra y Villa Elisa. "Se ha denunciado que en Plaza Giordano Bruno del barrio de Caballito se aplicó glifosato para desmalezamiento. Las personas que transcurren por la plaza son afectadas tanto en el momento de la aplicación, como posteriormente al quedar el tóxico en el aire durante un tiempo. Las piedras con la que juegan los niños también quedan contaminadas y las plantas y la tierra absorben este tóxico."

Según el informe, ya hay Proyectos de Ordenanza que solicitan la intervención en la utilización del glifosato como fitosanitario. En el Consejo Deliberante de Vicente López, por ejemplo, el proyecto quiere prohibir "la aplicación de agroquímicos para la eliminación de pastizales y especies vegetales en todos los predios públicos y/o privados nacional, provincial y municipal y predios de dominio privado de uso o acceso público del partido de Vicente López."

Según el informe, el glifosato es un herbicida utilizado para matar malezas, con el que se fumigan cultivos transgénicos de soja, maíz y algodón. Estos, sólo resisten al compuesto tóxico porque están genéticamente modificados. Las demás plantas (incluso las que están en peligro de extinción) acaban muriendo.

Además de las plantas, el glifosato aún contamina el suelo, las aguas superficiales y subterráneas, y los seres humanos. "La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA) determinó que tras llegar al suelo, el glifosato es fuertemente absorbido. De allí que si bien es altamente soluble en agua, la sustancia permanece en las capas superiores del suelo y tiene una vida media de más de 60 días, hallándose incluso hasta un año después", afirma.

De acuerdo con el informe, las plantas que no mueren, absorben el veneno y se encuentran en las partes utilizadas como alimento. Para la salud humana, el glifosato puede causar: toxicidad subaguda y crónica, daños genéticos, efectos cancerígenos, y problemas reproductivos.

Sin embargo, el agrotóxico aún es el "pilar de la industria sojera argentina". Según el informe, en el año 2007, el país cultivó 19.1 millones de hectáreas con productos transgénicos. De esas, 16 millones de hectáreas fueron con soja y 2.8 millones con maíz., siendo que "casi el 100% de la superficie de soja y el 90% de cultivos de maíz fueron sembrados con semillas tolerantes al herbicida glifosato".

domingo, 21 de junio de 2009

21 de Junio: Día por una América Latina Libre de Transgénicos.


A tres años de haberse declarado este día, 21 de Junio, para alertar del grave peligro al que se somete a la población, el avance de este tipo de cultivos incentivados por multinacionales y gobiernos no ha cesado su ritmo. La actual crisis financiera y sistémica tampoco ayuda a combatir el problema, más bien lo agrava ya que sigue primando el negocio por encima de todo y los perjuicios causados a la tierra y sus habitantes son meros 'daños colaterales'.

Latinoamérica es la zona de mayor biodiversidad agrícola del planeta. Los cultivos transgénicos amenazan con destruir miles de años de seguridad y soberanía alimentaria de nuestros pueblos y con provocar una irreversible contaminación genética como la ya causada en México, país centro de origen del maíz.

Latinoamérica es la zona de mayor biodiversidad agrícola del planeta y centro de origen de muchos cultivos fundamentales para la alimentación humana, como lo son el maíz, la papa, porotos, yuca, maní entre otros. Contradictoriamente es la zona con mayor cantidad de cultivos transgénicos después de Estados Unidos, con amplias áreas sembradas de soja, maíz y algodón transgénicos.

Los cultivos transgénicos amenazan con destruir miles de años de seguridad y soberanía alimentaria de nuestros pueblos y con provocar una irreversible contaminación genética como la ya causada en México, país centro de origen del maíz.

Los organismos manipulados genéticamente, llamados "transgénicos", son organismos nuevos creados en laboratorio, cuyas características han sido alteradas mediante la inserción de genes de otras especies. Estos organismos no pueden ocurrir en la naturaleza y no se puede predecir como interactuarán con los ecosistemas ni cuáles serán las consecuencias de su liberación en el ambiente. Estudios científicos y experiencias de campo demuestran que los cultivos transgénicos no poseen un rendimiento más alto que los cultivos naturales, que son más contaminantes y que introducen nuevos riesgos para la salud y para el ambiente.

En enero de 1999, con el objetivo de oponerse a estos cultivos, organizaciones sociales reunidas en Quito, Ecuador durante el "Seminario Latinoamericano sobre Organismos Transgénicos y Bioseguridad", crearon la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (RALLT).

La Red por una América Latina Libre de Transgénicos determinó que el 21 de junio fuera declarado como Día por una América Latina Libre de Transgénicos. Este día fue escogido porque coincide con el Solsticio de junio, día de mucha importancia entre las culturas americanas, donde se llevan a cabo una serie de prácticas relacionadas con la cosecha del maíz, la papa y otros cultivos.

www.ecoportal.net

“El glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos”


ENTREVISTA A GILLES-ERIC SERALINI, REFERENTE EUROPEO EN EL ESTUDIO DE AGROTOXICOS

Confirmó los efectos letales del herbicida en células humanas de embriones, placenta y cordón umbilical. Alertó sobre las consecuencias sanitarias y ambientales, y exigió la realización de estudios públicos sobre transgénicos y agrotóxicos. Cuando dio a conocer sus investigaciones, recibió críticas y desacreditaciones.

Por Darío Aranda

Gilles-Eric Seralini es especialista en biología molecular, docente de la Universidad de Caen (Francia) y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). Y se ha transformado en un dolor de cabeza para las empresas de agronegocios y los defensores a ultranza de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados –transgénicos–). En 2005 descubrió que algunas células de la placenta humana son muy sensibles al herbicida Roundup (de la compañía Monsanto), incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. A pesar de su frondoso currículum, fue duramente cuestionado por las empresas del sector, descalificado por los medios de comunicación y acusado de “militante verde”, entendido como fundamentalismo ecológico. Pero en diciembre pasado volvió a la carga; la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology) publicó su nuevo estudio, en el que constató que el Roundup es letal para las células humanas. Según el trabajo, dosis muy por debajo de las utilizadas en campos de soja provocan la muerte celular en pocas horas. “Aun en dosis diluidas mil veces, los herbicidas Roundup estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres”, afirmó Seralini a Página/12 desde su laboratorio en Francia. Sus investigaciones forman parte de la bibliografía a la que hace referencia el Comité Nacional de Etica en la Ciencia en su recomendación para crear una comisión de expertos que analice los riesgos del uso del glifosato.

El investigador había decidido estudiar los efectos del herbicida sobre la placenta humana después de que un relevamiento epidemiológico de la Universidad de Carleton (Canadá), realizado en la provincia de Ontario, vinculara la exposición al glifosato (ingrediente base del Roundup) con el riesgo de abortos espontáneos y partos prematuros. Mediante pruebas de laboratorio, en 2005, Seralini confirmó que en dosis muy bajas el Roundup provoca efectos tóxicos en células placentarias humanas y en células de embriones. El estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, precisó que el herbicida mata una gran proporción de esas células después de sólo dieciocho horas de exposición a concentraciones menores que las utilizadas en el uso agrícola.

Señalaba que ese hecho podría explicar los abortos y nacimientos prematuros experimentados por trabajadoras rurales. También resaltaba que en soluciones entre 10 mil y 100 mil veces más diluidas que las del producto comercial ya no mataba las células, pero bloqueaba su producción de hormonas sexuales, lo que podría provocar en fetos dificultades en el desarrollo de huesos y el sistema reproductivo. Alertaba sobre la posibilidad de que el herbicida sea perturbador endocrino y, por sobre todo, instaba a la realización de nuevos estudios. Sólo obtuvo la campaña de desprestigio.

En 2007 difundió nuevos avances. “Hemos trabajado en células de recién nacidos con dosis del producto cien mil veces inferiores a las que cualquier jardinero común está en contacto. El Roundup programa la muerte de las células en pocas horas”, había declarado Seralini a la agencia de noticias AFP. Resaltaba que “los riesgos son sobre todo para las mujeres embarazadas, pero no sólo para ellas”.

En diciembre último, la revista norteamericana Investigación Química en Toxicología (de la American Chemical Society –Sociedad Química Americana–) le otorgó a Seralini once páginas para difundir su trabajo, ya finalizado. Focalizó en células humanas de cordón umbilical, embrionarias y de la placenta. La totalidad de las células murieron dentro de las 24 horas de exposición a las variedades de Roundup. “Se estudió el mecanismo de acción celular frente a cuatro formulaciones diferentes de Roundup (Express, Bioforce o Extra, Gran Travaux y Gran Travaux Plus). Los resultados muestran que los cuatro herbicidas Roundup, y el glifosato puro, causan muerte celular. Confirmado por la morfología de las células después del tratamiento se determina que, incluso a las más bajas concentraciones, causa importante muerte celular”, denuncia en la publicación, que precisa que aun con dosis hasta diez mil veces inferiores a las usadas en agricultura el Roundup provoca daño en membranas celulares y muerte celular. También confirmó el efecto destructivo del glifosato puro, que en dosis 500 veces menores a las usadas en los campos induce a la muerte celular.

Gilles-Eric Seralini tiene 49 años, nació en Argelia, vive en Caen, investiga la toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas, es consultor de la Unión Europea en OGM y es director del Consejo Científico del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen). “He publicado tres artículos en revistas científicas norteamericanas de ámbito internacional, junto con investigadores que hacían su doctorado en mi laboratorio, sobre la toxicidad de los herbicidas de la familia del Roundup sobre células humanas de embriones, así como de placenta, y sobre células frescas de cordones umbilicales, las cuales llevaron a los mismos resultados, aunque fueran diluidas hasta cien mil veces. Confirmamos que los herbicidas Roundup estimulan el suicidio de las células humanas. Me especializo en los efectos de los OGM y sabemos que el cáncer, las enfermedades hormonales, nerviosas y reproductivas tienen relación con los agentes químicos de los OGM. Además, estos herbicidas perturban la producción de hormonas sexuales, por lo cual son perturbadores endocrinos”, afirma Seralini.

“El glifosato es menos tóxico para las ratas que la sal de mesa ingerida en gran cantidad”, señalaba hace una década la publicidad de Monsanto, citada en la extensa investigación periodística El Mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin. En el capítulo cuatro, llamado “Una vasta operación de intoxicación”, Seralini es contundente: “El Roundup es un asesino de embriones”. Hecho confirmado con la finalización de sus ensayos, en diciembre de 2008.

La contundencia y difusión del trabajo provocaron que la compañía de agrotóxicos más poderosa del mundo rompiera su silencio –a pesar de que su política empresarial es no responder estudios o artículos que no le sean favorables–. Mediante un comunicado, y ante la agencia de noticias AFP, Monsanto Francia volvió a deslegitimar al científico. “Los trabajos efectuados regularmente por Seralini sobre Roundup constituyen un desvío sistemático del uso normal del producto con el fin de denigrarlo, a pesar de que se ha demostrado su seguridad sanitaria desde hace 35 años en el mundo.”

La antigüedad del producto en el mercado es el mismo argumento utilizado en la Argentina por los defensores del modelo de agronegocios. Las organizaciones ambientalistas remarcan que esa defensa tiene su propio callejón sin salida. El PCB (químico usado en transformadores eléctricos y producido, entre otros, por Monsanto) también se utilizó durante décadas. Recibió cientos de denuncias y se lo vinculó con cuadros médicos graves, pero las empresas continuaban defendiendo su uso basado en la antigüedad del producto. Hasta que la presión social obligó a los Estados a realizar estudios y, con los resultados obtenidos, se prohibió su uso. “Con el glifosato pasará lo mismo”, retrucan las organizaciones.

–Luego de una investigación en la Argentina del doctor Andrés Carrasco, en la que confirmó el efecto devastador en embriones anfibios, las empresas del sector reaccionaron con intimidaciones, amenazas y presiones. ¿Le suena familiar?

–Sí, y mucho. Con mis investigaciones las empresas también reaccionaron muy mal. En lugar de criticar a los investigadores, una gran empresa responsable que no tiene ninguna capacitación en toxicología tendría que ponerse en duda e investigar. En diciembre de 2008, cuando se publicó nuestro último artículo, el Departamento de Comunicación de Monsanto dijo que estábamos desviando el herbicida de su función, ya que no fue hecho para actuar sobre células humanas. Este argumento es estúpido, no merece otro calificativo. Es muy sorprendente que una multinacional tan importante admitiera, con ese argumento, que no conduce ensayos de su herbicida con dosis bajas sobre células humanas antes de ponerlo en el mercado. Se debiera prohibir el producto nada más que por ese reconocimiento corporativo.

–¿Cuál fue el papel de los medios de comunicación en sus descubrimientos?

–Diarios y televisiones han hablado de nuestros estudios, dan cuenta de que el mundo está deteriorándose a causa de estos contaminantes y que muchas enfermedades desencadenadas por productos químicos ya se ven también en los animales y reducen dramáticamente la biodiversidad. Pero también hay que tener presente que el lobby de las empresas es muy fuerte, hacen llegar a los medios de comunicación informaciones contradictorias que finalmente desinforman a la opinión pública e influyen en gobiernos.

En 1974, Monsanto había sido autorizada a comercializar el herbicida Roundup, “que pasaría a convertirse en el herbicida más vendido del mundo”, se ufana la publicidad de la empresa. En 1981 la compañía se estableció como líder en investigación biotecnología, pero recién en 1995 fue aprobada una decena de sus productos modificados genéticamente, entre ellos la “Soja RR (Roundup Ready)”, resistente al glifosato. Monsanto promocionaba el Roundup como “un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertos hasta grandes bosques de coníferas”. También sostenía que el herbicida era biodegradable. Pero en enero de 2007 fue condenada por el tribunal francés de Lyon a pagar multas por el delito de “publicidad engañosa”. Los estudios de Seralini fueron utilizados como prueba, junto a otras investigaciones. La Justicia de Francia hizo eje en la falsa propiedad biodegradable del agrotóxico y hasta dio un paso más: afirmó que el Roundup “puede permanecer de forma duradera en el suelo e incluso extenderse a las aguas subterráneas”.

Frente a la campaña de desprestigio, Seralini recibió el apoyo de la Procuración General de Nueva York (que había ganado otro juicio contra Monsanto, también por publicidad engañosa). La revista científica Environmental Health Perspectives publicó un editorial para destacar sus descubrimientos y la revista Chemical Research in Toxicology propuso publicar el esquema completo del modo de acción toxicológico. “Monsanto siempre entregó estudios ridículos sobre el glifosato solo, mientras el Roundup es una mezcla mucho más tóxica que el glifosato solo. El mundo científico lo sabe, pero muchos prefieren no ver o atacar los descubrimientos. Sin embargo, la empresa sostenía que era inocuo. Hemos confirmado que los residuos de Roundup representan los principales contaminantes de las aguas de los ríos o de superficie. Por otro lado, recibimos apoyo de parte de investigadores que encontraron efectos similares, explicando así abortos naturales y desastres en las faunas autóctonas”, explica Seralini.

Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos (el ámbito de control competente) es acusada de haber cedido a sus presiones. En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embarazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas. “La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.

Seralini remarca el poder económico de las agroquímicas y recuerda que las ocho mayores compañías farmacéuticas son las ocho mayores compañías de pesticidas y de OGM, entre las que Monsanto tiene un papel protagónico. Por eso reclama la realización urgente de test sobre animales de laboratorio durante dos años, como –según explica– sucede con los medicamentos en Europa. “Hay un ingrediente político y económico en el tema, claramente, donde las compañías están detrás”, denuncia. Se reconoce un obsesivo del trabajo, advierte que desde hace una década analiza a diario todos los informes europeos y estadounidenses de controles sanitarios de OGM. Y no duda: “Los únicos que hacen test son las propias compañías, porque son ensayos carísimos. Las empresas y los gobiernos no dejan ver esos trabajos. Esos estudios debieran ser realizados por universidades públicas y debieran ser públicos”.

“Llevo 25 años trabajando sobre las perturbaciones de los genes, de las células y de los animales provocadas por medicamentos y contaminantes. Advertimos el peligro existente y proponemos estudios públicos. Pero en lugar de profundizar estudios y reconocernos como científicos nos quieren restar importancia académica llamándonos ‘militante ambientalista’. Tenemos claro que el ataque proviene de empresas que, si se hacen los estudios, deberán retirar sus productos del mercado”, denuncia Seralini, que en la actualidad advierte sobre el efecto sanitario no ya de los agrotóxicos, sino de los alimentos transgénicos y sus derivados. Recuerda que con el maíz transgénico (también tratado con Roundup) se alimentan los animales que luego come la población (pollos, vacas, conejos y cerdos) y explica que todos los productos que contienen azúcar de maíz (salsas, caramelos, chocolates y gaseosas, entre otros) deben ser objeto de urgentes estudios.

“Llevamos años trabajando sobre la toxicidad de los principales contaminantes. Hemos confirmado que el Roundup es también el principal contaminante de los OGM alimentarios, como la soja o el maíz transgénico, lo que puede conllevar a un problema de intoxicación de los alimentos a largo plazo.” La afirmación de Seralini va en sintonía con las denuncias de centenares de organizaciones sociales, urbanas y rurales, y movimientos internacionales como la Vía Campesina (colectivo internacional de campesinos, indígenas, sin tierra y trabajadores agrícolas), que exigen alimentos sanos.

Fuente: Diario Página 12 / Argentina

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