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martes, 11 de octubre de 2016

El grave efecto de la agricultura agroquímica sobre las aguas subterráneas

Por Worms Argentina
La agricultura industrial moderna es fuente de graves intoxicaciones humanas y destrucción de la biodiversidad que sustenta todo el ciclo biológico mundial.
Es sabido de los graves daños sufridos en la historia moderna por los operarios que trabajaron en contacto con los primeros agroquímicos, tanto como los afectados en zonas aledañas a fumigaciones y asperjados con esos productos.
Plaguicidas y herbicidas han sido los principales destructores de fauna y flora desplazada de los campos agrícolas, tanto como de enfermedades y lesiones a humanos.
…desde hace muchos años se ha comprobado el grave efecto de los fertilizantes de base nitrogenada y fosfatada aplicados en gran escala…
Sin embargo ya desde hace muchos años se ha comprobado el grave efecto de los fertilizantes de base nitrogenada y fosfatada aplicados en gran escala durante períodos prolongados, los cuales van alterando la fisicoquímica de los suelos y modificando los ciclos climáticos e hidrológicos, tanto como el fenómeno de eutrofización de las aguas superficiales aledañas a campos de cultivo.
Las imágenes satelitales de los grandes lagos de norteamérica tanto como la muerte del mar Aral en Rusia son ejemplos dramáticos de ese efecto.
Sin embargo, los daños no terminan en eso.
Recientemente se ha aceptado oficialmente a través de la OMS el poder tóxico y probablemente cancerígeno en humanos del herbicida más usado, el glifosato. Una sustancia que se rocía casi como lluvia en nuestro país sin que se aplique control alguno más que la famosa “receta agronómica” y las buenas prácticas que dependen casi exclusivamente de la buena voluntad del agricultor.
Sólo hace muy poco tiempo se fueron dictando ordenanzas de exclusión para el rociado de ese producto cerca de zonas urbanas, aunque existan estudios que demuestran la capacidad de deriva y difusión atmosférica de esa sustancia a distancias mayores de las actualmente aceptadas como seguras.
Y otro efecto aún no considerado oficial y masivamente es el lixiviado por percolación,
en donde varios agentes son arrastrados desde la superficie por el agua  hacia las napas subterráneas al filtrarse.
El nitrato, componente primordial de los fertilizantes sintéticos como la urea y sustancia peligrosa para la salud humana por su capacidad de variación a nitrito, un agente de conocido poder carcinogénico, ha demostrado una capacidad enorme de lixiviación, principalmente por su solubilidad en agua y otras características electroquímicas.
Las napas inferiores y aledañas a campos de cultivo están impregnadas de nitratos luego de decenios de exageradas y crecientes aplicaciones.
Las napas inferiores y aledañas a campos de cultivo están impregnadas de nitratos luego de decenios de exageradas y crecientes aplicaciones.
Hay que recordar que la urea es un fertilizante por exceso, es decir, agrega cantidades exorbitantes de nitrato al suelo de las cuales las plantas sólo pueden absorber y aprovechar una porción muy pequeña, quedando el resto para su acumulación.
Se aplica aún con ese efecto simplemente porque es barata, extrayéndose por reformado del gas natural.
El concepto de “barato” que nos hace dependientes de recursos fósiles no renovables. Barato mientras hay, hasta que se acaba. Por tanto, sin importar como se mire, estos fertilizantes no constituyen una fuente estable de recursos sino precaria.
Sin embargo, otra sustancia esencialmente soluble en agua, por tanto pasible de lixiviación es el mismísimo glifosato, el asesino de lo vegetal que demuestra ya ser tóxico para animales y hombres.
Sus productores aseguran que no genera percolación sino que su poder tóxico queda sólo en suelos y ventea al aire, como extraño consuelo a nuestra preocupación. Sin embargo no hay ningún estudio de campo que demuestre tal postulado teórico con seguridad.
De hecho, existen ya múltiples positivos en análisis de contenido de glifosato de aguas de pozo de consumo en nuestro país y en todo el mundo.
Uno de ellos es el caso de la escuela “Paso a paso” de la localidad de Almada, en Pehuajó Norte, cuya directora María Cristina De Zan solicitó el estudio luego de observar variaciones importantes en la salud y capacidades de niños y docentes, en diciembre de 2015.
El estudio fué realizado por el Laboratorio PRINARC, de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral de la ciudad de Santa Fe, y dió como resultado una concentración de 3+/-1 ng/ml, siendo el límite máximo tolerable (?) un valor de 0.6 ng/ml.
La escuela se encuentra lindante con campos de cultivo de soja y el pozo de agua tiene una profundidad de 52 m, algo bastante poco compatible con una contaminación superficial y sí con un proceso de percolado. Casos similares se han encontrado en EEUU y en España.
En estos momentos hay cientos de ciudades y pueblos de campo en nuestro país cuyas aguas de consumo son extraídas de pozos alimentados por napas en similares condiciones de exposición.
Datos para tener en cuenta.
Es el agua que bebemos.

lunes, 11 de agosto de 2014

Paraguay: Cuando los transgénicos acaban con un pueblo

Las recientes inundaciones en Paraguay muestran un país, cuya tierra está regada con sangre, en el que el agronegocio está acabando con los bosques y con el modo de vida de miles de personas

Mª ÁNGELES FERNÁNDEZ / J. MARCOS

Víctimas de la dictadura de Stroessner y de la masacre de Curuguaty, en una protesta en 2012.
Víctimas de la dictadura de Stroessner y de la masacre de Curuguaty, en una protesta en 2012.- AFP
Rojiza es la tierra en Paraguay. Un tono que define no sólo la fertilidad de este territorio de abundante agua, sino que sintetiza el drama que vive gran parte de su población. Rural y latifundista, gran parte de los habitantes no tiene acceso a la tierra. No tienen acceso a nada, en realidad. "En Paraguay, hablar de la tierra es hablar de la democracia", incide el abogado Hugo Valiente.
La masacre de Curuguaty supuso el derrocamiento de Fernando Lugo tras un exprés juicio político
El guaraní es el país con mayor concentración de tierras del mundo: el 85% del territorio está en manos del 2,6% de los propietarios, gran parte foráneos. Unas cifras que dejan claro el estado de la democracia, de la economía y de la sociedad. También el color de su tierra. "Paraguay, junto a Honduras, es el único país de América Latina donde sigue gobernando el mismo esquema bipartidista de élites oligárquicas del siglo XIX", añade Valiente. Tras el paréntesis de los años del Gobierno del exobispo Fernando Lugo, el Partido Colorado ostenta de nuevo el poder desde 2013, cuando retomó sus 61 años de control, 35 de ellos bajo la dictadura de Alfredo Stroessner, a quien apoyaban.
La fértil tierra paraguaya, su despoblado territorio (en un tamaño similar al de España viven poco más de 6,5 millones de personas), la abundancia de agua, la laxitud legal así como la connivencia de los poderes económicos, políticos y judiciales esbozan un país modelado por y para el agronegocio. "El principal problema social es la distribución de la tierra. La economía es eminentemente agraria y de producción agropecuaria", recuerda Fabricio Arnella, de la Articulación Curuguaty.
 Ya han pasado dos años desde la abrupta expulsión de Lugo tras la masacre de Curuguaty y la situación ha empeorado. La sangre derramada aquel día demuestra de la importancia de la tierra en este Estado encogido en el corazón de Suramérica. Y también de su color. El 15 de junio de 2012, el violento desalojo de unos terrenos llamados Marine Kue terminó con la muerte de 11 campesinos y 6 policías. Las ocupaciones como medida de presión son habituales en Paraguay, pero aquel día fue distinto. En la posterior operación policial participaron cerca de 300 efectivos armados incluso con granadas; hicieron su aparición en escena con ambulancias y helicópteros para reprimir una ocupación de no más de 90 campesinas y campesinos desarmados, a quienes acompañaban muchos niños.
"En Paraguay, hablar de la tierra es hablar de la democracia", defiende el abogado Hugo Valiente  
¿De quién eran los terrenos? Ahí está el trasfondo: mientras la empresa sojera Campos Morombí, propiedad del ya fallecido expresidente del partido Colorado Blas Riquelme, afirma que son suyas las 2000 hectáreas ocupadas; el Estado asegura ahora, a través del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra, que son tierras públicas, destinadas a la reforma agraria, pero aún sin escriturar al estar inmersas en un proceso judicial.
No fue un desalojo más. La sangrienta matanza supuso el derrocamiento de Lugo tras un exprés juicio político, calificado por gran parte de la población civil de los países aliados como "golpe de Estado parlamentario". El asunto sigue chorreando sangre en una investigación judicial en la que sólo hay imputados campesinos y ningún policía. La muerte de los civiles no ha sido investigada. "Paraguay es un país no industrializado en el que la exportación de las materias primas agrícolas es la única fuente de generación de riqueza. De ahí que las disputas sobre la propiedad de la tierra, que en el caso de los latifundios tiene muchos claroscuros en términos legales, sea una cuestión estratégica por donde pasa la distribución del poder económico y político", indica Valiente.

Puerta abierta a los transgénicos

No fue un desalojo más porque supuso el fin de un Gobierno que, aunque débil, intentó poner freno a los monocultivos y los transgénicos. Así, ocho de las nueve variedades de semillas transgénicas habilitadas han recibido el visto bueno tras la caída de Lugo. El actual Gobierno de Horacio Cartes "no está avanzando nada en lo relacionado con la tierra a favor del pequeño productor. Desde que asumió el poder sólo hay mejor equipamiento de la policía, más represión y más desalojos de asentamientos campesinos e indígenas", explica el abogado Abel Darío Areco.
El 90% de la superficie cultivada en Paraguay está ocupada por la soja 
El 90% de la superficie cultivada en Paraguay está ocupada por la soja. El crecimiento de este monocultivo coloca a la república como el sexto productor mundial y el cuarto exportador. Un modelo de negocio que apenas paga impuestos y que se basa en el control de la tierra, el desplazamiento de comunidades y en la deforestación.
Cerca de 900.000 personas, en su mayoría jóvenes, han sido expulsadas del campo hacia las zonas urbanas en los últimos diez años, según datos de Oxfam. Esta organización ha lanzado una campaña internacional de recogida de firmas para solicitar al colorado Cartes, el hombre más rico del país, la entrega de las tierras de Marina Kue a familias y jóvenes de Curuguaty que carecen de terreno para cultivar.

Ataque a una vivienda para forzar al desalojo de la familia. - LUIS ALBERTO WAGNER
El senador liberal Luis Alberto Wagner documenta desalojos y expulsiones con quema de casas incluidas, así como las irregularidades de las fumigaciones. Recientemente ha denunciado el crecimiento de grupos parapoliciales ataviados con armas prohibidas por la legislación que, ante la inacción policial, realizan desalojos en el campo. "El incendio de viviendas de campesinos e indígenas son una realidad lamentable", incide. Desde el fin de la dictadura stronissta en 1989, la Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay ha registrado más de 130 casos de ejecuciones y desapariciones forzosas de dirigentes y militantes de organizaciones campesinas.
Desde 1989, se han registrado más de 130 casos de desapariciones de dirigentes y militantes de organizaciones campesinas
Que la mayor parte de la soja se destine a la exportación, que apenas tribute (lo hace con el 2%, cuando la media del país es del 13%, una de las más bajas de América del Sur) y que esté en manos de empresarios foráneos son elementos en enrojecen aún más el análisis. "Usen y abusen de Paraguay", invitó el presidente Cartes hace unos meses a los empresarios brasileños.
Y, con las cifras en la mano, lo hacen: cerca del 20% del territorio paraguayo (unos 7,7 millones de hectáreas o el 32% de las tierras cultivables) están controladas por extranjeros, sobre todo, brasileños (4,8 millones). "El objetivo del capital internacional es avanzar con el modelo agroexportador donde haya seguridad jurídica...  inseguridad jurídica para la población", apunta Arnella.

Deforestación e inundaciones

La tierra en Paraguay es cada vez más rojiza. Y no sólo por la sangre por ella y en ella derramada, sino también por la rápida desaparición de la masa boscosa del país. Según el informe El crecimiento de la soja. Impactos y soluciones, de WWF, la expansión de la soja es la amenaza más grande al Gran Chaco, una llanura rica en especies y escasamente poblada que se extiende a través de Argentina, Paraguay y Bolivia. La región está sufriendo uno de los índices más rápidos de conversión del mundo, con medio millón de hectáreas desmontadas entre 2010 y 2012. La Universidad de Maryland ha alertado también de que el bosque de arbustos del Chaco paraguayo "registra la tasa más elevada de deforestación del mundo".

Estado de una calle en Asunción tras una de las últimas inundaciones. - REUTERS
Pocas veces tiene espacio Paraguay en la prensa internacional. Tras el derrocamiento de Lugo, los hechos con más impacto han sido las terribles inundaciones sufridas por el país en junio, que ocasionaron el desalojo de unas 300.000 personas. Muchas de ellas en la capital. Y muchas de ellas personas migradas y expulsadas del campo que malviven en la ciudad. "Por supuesto que la deforestación masiva es una de las causantes de las inundaciones. En las zonas sojeras el cultivo llega hasta la misma orilla, sin respetar las leyes que hablan de barreras de por lo menos cien metros desde los humedales. La deforestación de las masas boscosas impide que se produzca el efecto de amortiguar las lluvias", sostiene sin dudar el senador Wagner.
Fuente: Público

domingo, 24 de abril de 2011

Indígenas aislados: lo que no se ha contado de las exploraciones de Repsol

Niños kichwa de una comunidad que se encuentra cerca del proyecto de Repsol.
Niños kichwa de una comunidad que se encuentra cerca del proyecto de Repsol.© Survival











El gigante petrolero Repsol-YPF podría estar amenazando la existencia de dos de los últimos pueblos indígenas aislados en el mundo, según un crítico informe(pdf) que acaba de publicar la organización Survival International.
La petrolera hispano-argentina es el objetivo de las críticas por las operaciones que realiza en el “Lote 39”, ubicado en el norte de Perú, una de las áreas con mayor biodiversidad del planeta.
Se han recogido más de 75 pruebas que muestran la presencia de las tribus en la región. Entre ellas se encuentran huertos abandonados, lanzas cruzadas y testimonios bajo juramento de personas que las han avistado.
Pero Repsol asegura que todo esto no es suficiente para probar la existencia de los indígenas.
En los ríos del norte de Perú se ven constantemente barcos de la industria petrolera.
En los ríos del norte de Perú se ven constantemente barcos de la industria petrolera.
© Survival
En el pasado, el trabajo de empresas petroleras en la Amazonia ha tenido consecuencias catastróficas para los pueblos indígenas no contactados que viven en ella.
Tanto los trabajadores como los indígenas aislados reaccionan a menudo con violencia si se establece contacto, y cualquier enfermedad traída por los foráneos podría ser mortal para los indígenas.
El informe de Survival, titulado “39 cosas que Repsol no querría que supieras”, supone un embarazoso varapalo para la empresa, que hoy y mañana celebra en Madrid su Junta General de Accionistas.
Repsol trabaja junto con la empresa estadounidense Conoco-Phillips, que posee el 45% de la operación en el Lote 39.
Los indígenas aislados colocan lanzas en forma de cruz para advertir a los foráneos que se mantengan alejados.
Los indígenas aislados colocan lanzas en forma de cruz para advertir a los foráneos que se mantengan alejados.
© Marek Wolodzko/AIDESEP
Otra empresa, la anglo-francesa Perenco, proyecta construir un oleoducto desde el Lote 67 hasta la concesión de Repsol. El oleoducto atravesará directamente el territorio de los indígenas.
El pasado mes de noviembre Survival envió una petición firmada por más de cuarenta ONG, Amazon Watch y Save America’s Forests entre ellas, para que las tres empresas se retiren inmediatamente de la región.
El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado hoy: “¿Cuántas razones necesitan las empresas petroleras para mantenerse alejadas de los pueblos indígenas aislados? Negar su existencia es un viejo truco, pero desgraciadamente serán los indígenas y los propios trabajadores de estas compañías en las profundidades de la Amazonia quienes paguen las consecuencias”.
Descarga el informe en español o en inglés

domingo, 12 de septiembre de 2010

Awka Liwen (Rebelde Amanecer)

AWKA LIWEN es la historia de la posesión y tenencia de la tierra en La Argentina a partir de las matanzas y expulsión de sus antiguos dueños: el indio y el gaucho. 

Un film de Osvaldo Bayer, Mariano Aiello y Kristina Hille







Más info en http://www.awka-liwen.org/


domingo, 18 de julio de 2010

Argentina: Los diez desafíos medioambientales


Los especialistas y las organizaciones sociales señalan la necesidad de actuar cuanto antes en temas como minería, depredación ictícola, deforestación, energías renovables, residuos domiciliarios y la contaminación del Riachuelo, entre otros


Uso racional de los recursos naturales, planeamiento territorial, protección de especies nativas, saneamiento de cursos de agua y aprovechamiento y reutilización de los desechos son algunos de los desafíos ambientales que afronta la Argentina. LA NACION halló diez temas en pleno debate en el seno de la sociedad argentina. Cada uno plantea un conflicto, pero también una posible solución.
Sociólogos, científicos, abogados, vecinos, autoridades gubernamentales, fueron consultados para poder tener un abanico de opiniones y sensaciones respecto de la relación del hombre y la naturaleza en el país.
Estos son los 10 desafíos ambientales que se plantearon: (Leer nota completa en La Nación)
Por Laura Rocha / De la Redacción de LA NACION 


Cómo colaborar

martes, 13 de julio de 2010

Un modelo que desprecia la vida


La historia contaminante de Santa Fe


El periodista y escritor Carlos Del Frade participó del Ciclo de Ecología, un espacio de debate sobre temáticas ambientales que funciona en Rosario desde hace 17 años. Con datos de investigaciones y registros documentales propuso un interesante recorrido por la “Historia contaminante de la provincia de Santa Fe”. Una realidad dolorosa, asentada sobre modelos extractivos de producción que desprecian la vida y la salud de la población, que destruyen el medioambiente y la biodiversidad. enREDando conversó con él. 





“Me parece que el gran desafío que actualmente nos presenta la ecología es, por un lado la salud del ser humano, en segundo lugar la salud del medio ambiente. Pero a su vez, lo que la ecología necesariamente muestra es que el desarrollo económico de nuestros pueblos ha sido y es digitado desde afuera y nunca desde nuestros pueblos. Esta es la gran cuestión que tenemos que resolver”, analiza Carlos Del Frade en diálogo con enREDando, minutos antes de presentarse en el Ciclo de Ecología. 



El trabajo periodístico y de investigación que Del Frade viene desarrollando desde hace más de veinte años, ha estado siempre vinculado con la construcción de un pensamiento crítico a partir de la revisión histórica, de los procesos sociales y políticos de nuestro país. Desde el periodismo y la docencia el colega invita a desnaturalizar las desigualdades. 

Desde un lugar crítico, que a su vez es luminoso y esperanzador, pone el trabajo periodístico al servicio de los sectores históricamente maltratados. Llama a buscar los porqué del actual estado de cosas, el cual conduce a millones de personas a vivir en la miseria, desamparados, contaminados, desocupados, sin acceso a la educación y a la atención en salud. En este sentido, actualmente está desarrollando un estudio sobre la historia social, política y económica en los 19 departamentos de la provincia de Santa Fe, con la intención de hacer un manual de la geografía existencial de cada uno de los departamentos. 

En dicho trabajo, “Historia contaminante de la provincia de Santa Fe”, analiza cómo, desde los tiempos de La Forestal hasta la actualidad, el desarrollo económico de nuestros pueblos ha sido y sigue siendo digitado desde afuera, por sectores económicos concentrados, extranjeros y nacionales, y nunca a partir de las necesidades de la población. 

Sobre este tema expuso el último lunes de junio en el Ciclo de Ecología, un espacio de debate y concientización ambiental, coordinado por el periodista Sergio Rinaldi que desde hace 17 años funciona en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia (ver nota Ciclo de Ecología). 

“La historia contaminante de Santa Fe arranca a partir del siglo XIX con la instalación de La Forestal en el centro- norte de la provincia. Después se continúa con otra vuelta de tuerca en el sistema capitalista, cuando se instalan las industrias grandes en el sur. Especialmente allí empieza a aparecer Celulosa, y eso determina la pérdida del 86% de los bosques y los montes naturales de la provincia, lo que genera por un lado el desierto, la falta de absorción de la tierra y por otro, esta cuestión tan loca (especialmente en el norte de la provincia) de sequía e inundación permanentemente”, explica. 

“Lo que también estudiamos es cómo al lado de uno de los ríos más caudalosos del mundo, como es el Paraná, el nuevo gobierno de la provincia diga que recién vamos a tener agua potable todos los santafesinos recién en el 2024. Es muy fuerte eso, porque la primera potabilización de agua que se intentó hacer en argentina, lo hizo el gobierno de Martín Rodriguez en el año 1821. Eso da una estatura de todo lo que se perdió en tiempo o de todo lo que se ganó en negociados para que los santafesinos no tengamos agua potable. Y peor aún es el tema de las cloacas”, denuncia Carlos. 

“Los modelos extractivos del sistema capitalista desprecian la vida de los pueblos, de los trabajadores y del medio ambiente. Ahora, la industrialización de la soja ha generado que con los agroquímicos se genere la pérdida de la biodiversidad en grandes partes del territorio santafesino”, dice, aclarando que el tema es económico, y que no podrá frenarse hasta tanto se siga beneficiando y dándole ganancia solamente a las multinacionales. 

Enseguida relaciona el tema de la expansión de la frontera agropecuaria y del boom sojero con los problemas de salud que se están manifestando en diferentes localidades santafesinas que se hallan rodeadas por campos de soja donde constantemente se fumiga con agroquímicos como el glifosato: 

“En muchas localidades del norte de Santa Fe los pediatras están mostrando cómo las características morfológicas de los chicos empiezan a ser alteradas por estas cuestiones, esto es complejo y preocupante. Pero volvemos siempre a lo mismo, todo tiene que ver con una manera de concebir la política. Actualmente la vemos asociada con el verbogerenciar. Es como que se gerencian los restos que deja sin utilizar la voracidad de los sectores privados, entonces, el Estado tiene que hacer de ambulancia, siempre yendo a buscar las víctimas que te deja la voracidad privada”, analiza con preocupación. 

Pero a pesar de trabajar constantemente con situaciones dolorosas e indignantes, su expresión no pierde calidez, ni ese dejo de esperanza que suele encontrar incluso en la trama de las historias más crudas. 

“Si la política recupera su esencia de transformación, hay una posibilidad. Ahora, si se asume desde un lugar supuestamente progresista diciendo -nosotros gerenciamos lo que dejan de hacer los privados-, el tema sigue siendo preocupante”, expresa, convocando una vez más a la participación social y a la resistencia colectiva para poner freno a los intereses político-económicos que desde antaño vienen sometiendo a los sectores populares a vivir “como se puede”, lejos de condiciones dignas de vida. 

Fuente: EnRedando

Foto: 'Testigo del Exterminio' por Higinio José Beccaria, Villa Guillermina 1993

N.R.: The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited fue una empresa inglesa que se instaló en Santa Fe en 1906 por una cesión de tierras que la provincia hizo para saldar una deuda con otra empresa británica. La empresa explotó durante sesenta años casi dos millones de hectáreas de bosques de quebracho, el más importante del planeta, que se alzaba en el Chaco austral. Lo que quedó fue un páramo incultivable, decenas de pueblos fantasmas y el recuerdo del horror en miles de argentinos y sus descendientes. (Fuente: El Ortiba)




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